Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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¿A QUÉ VINO LA COMISARIA LOYOLA DE PALACIO?

En medio del desinterés general de los políticos comunitarios y de la prensa de allende nuestras fronteras, pasó con más pena que gloria la Cumbre de Ministros de Energía recientemente celebrada en Pamplona. Era el resultado previsible de unas jornadas en las que no se ventilaba "el devenir energético de la Unión" (Rodrigo Rato), y convocadas para cubrir la agenda del Gobierno aznarita y satisfacer los jugos gástricos de los asistentes. A pesar de tan escasas ambiciones, la cumbre podía haber sido una buena ocasión para mostrar los éxitos de nuestra sociedad navarra en su apuesta por las energías limpias, de no haber sido eclipsada por las palabras de la comisaria europea de Energía y Transportes en defensa de la energía nuclear, lo cual, al fin y a la postre, es casi lo único que ha tenido eco en la prensa internacional. Ha sido, pues, una Cumbre "informal", en el peor sentido de la palabra. ¿A qué vino, pues, Loyola de Palacio? No conocemos su verdadera intención, pero al defender unos intereses antagónicos a los que habían motivado la Cumbre, el resultado ha sido el mismo que si hubiera venido a provocar y a torpedearla. Gracias a la Sra. De Palacio, la Cumbre informal ha sido una ocasión perdida, un desaire para los organizadores navarros, y una afrenta para toda Navarra.

La vinculación de la energía nuclear al cumplimiento de los objetivos del Protocolo de Kioto, tal como lo defendió De Palacio, no sólo es falsa (los países del centro y norte de Europa están demostrando que pueden cumplirlos, adelantándose a la fecha prevista, sin construir nuevas centrales nucleares), sino que el acuerdo de Bonn que articula su funcionamiento señala que dichas instalaciones no pueden utilizarse para descontar emisiones de CO2. Como ha señalado su colega de Medio Ambiente, Margot Wallström, "para cumplir nuestros compromisos de Kioto no hay necesidad alguna de incrementar el uso de la energía nuclear". Algo que está demostrando Navarra, la cual, con el 55% de la energía eléctrica consumida de origen renovable, evita la emisión anual de 1,8 millones de toneladas de CO2, y aspira a cubrir para el 2005 la casi totalidad de la potencia instalada. Lo dijo claramente la Sra. Iturriagagoitia: "Navarra ha podido demostrar al mundo que la utopía no es tal, porque aquí hemos pasado de la utopía a los hechos probando que las energías renovables son alcanzables y permiten, como es el caso de la Comunidad Foral, la misma producción que una central nuclear". En consecuencia, si todas las comunidades autónomas alcanzaran o superaran los logros navarros, y, por tanto, una producción equivalente a otras tantas centrales nucleares, observaríamos lo ridículo del mensaje de la Comisaria.

Este éxito navarro es el que probablemente ha querido empañar la Sra. Loyola de Palacio con sus provocadoras e inadecuadas declaraciones, sabedora, además, de que las nuevas centrales nucleares no son posibles en este momento, ya que ninguna compañía eléctrica española está en condiciones de afrontar las fuertes inversiones requeridas sin una subida de tarifa que haga recaer su coste sobre el consumidor. Y ello sin tener en cuenta el coste que representa el almacenamiento de los residuos radioactivos, el desmantelamiento de las instalaciones una vez terminado su ciclo productivo, o las consecuencias de accidentes como Harrisburg o Chernobil, con sus miles de victimas y sus millones de hectáreas de terreno improductivo. Por eso, como señalaba Esteban Morrás, "abran los mercados y fronteras, déjennos competir con las energías fósiles, pero cárguenles los costes medioambientales, y déjennos competir con la energía nuclear. Y les digo que vamos a disfrutar mucho compitiendo".

¿Será el temor a la competencia de las energías limpias lo que mueve a esos heraldos de lo nuclear a intentar empañar los logros navarros? Es posible. Pero si pasamos de la producción del kilovatio a los costes y riquezas que se mueven en torno a cada una de las alternativas, aún son más hirientes las palabras de la Sra. De Palacio. Tengamos en cuenta que la mayor parte de los ingentes costes que representan las centrales nucleares deben ser abonados a compañías extranjeras (España no posee tecnología propia ni medios para construir la mayor parte de sus componentes), mientras que en generación eólica, Navarra, con su tecnología, sus empresas y su liderazgo, está formando un sector económico y empresarial puntero, de ámbito internacional, con más de 2.000 empleos entre directos e inducidos sólo en nuestra comunidad. ¿Ha querido la Sra. De Palacio poner limitaciones a la expansión de este pujante sector? De ser así, es mejor que no vuelva por Navarra.

Ha sido, también, una ocasión perdida para el sector agro-alimentario navarro, a excepción de las bodegas del Señorío de Otazu, que muy bien se han dado a conocer, y que a partir de ahora podrán comercializar una añada "al humo de Rato". Cuando leo los menús degustados y observo la practica ausencia de productos navarros, pienso en la ocasión que hemos perdido para dar a conocerlos. Mientras que en la Cumbre servían una cocina que se puede encontrar en cualquier restaurante de lujo, Tudela celebraba en Dax unas jornadas para dar a conocer los productos de la huerta, ahora celebra sus Jornadas de Exaltación de la Verdura, y el espárrago tiene todos los boletos para desaparecer de nuestros campos.

Pasando de la Cumbre, la decisión del Gobierno de Navarra de no instalar nuevos parques eólicos debe ser mejor explicada. Sabido es que los citados parques son la solución económica para los municipios en los que se instalan, por lo que son deseados y codiciados por pueblos y valles. También se ha demostrado, como claramente lo ha puesto de manifiesto el valle de Goñi y lo ha comprobado la comisión de Medio Ambiente del Parlamento, que, a veces, la negativa a instalarlos se ha dado sobre la base de datos erróneos y con cierto ocultismo. Por eso es necesario que el Gobierno responda a preguntas como estas: ¿se han instalado los parques teniendo en cuenta exclusivamente criterios técnicos? ¿lo han sido, en algún caso, para favorecer intereses electorales y políticos? ¿cuáles son las razones por las cuales una extensa comarca como Tierra Estella no ha merecido un sólo puesto de trabajo en esa actividad, ni un generador instalado? Son necesarias respuestas claras para disipar la sombra de la sospecha.

Nota: esta colaboración fue enviada a la prensa el 08/05/02, y no se publicó. La alusión a Rato es por el hecho de que, estando prohibido fumar en las Bodegas, al ministro se le permitió hacerlo.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza