Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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Nota: esta colaboración se publicó en el nº 287 de la revista Calle Mayor, correspondiente al 9 de junio de 2004.

MAS APARCAMIENTOS

En el número anterior les mostré mi satisfacción por el acuerdo de que todas las plazas del nuevo aparcamiento sean de rotación. Hoy me toca señalar mi disgusto porque se vaya a ocupar el subsuelo de la calle y de la plaza. Sé que la decisión está tomada, y que estas letras no van a modificar el acuerdo, pero me siento obligado a dar las razones por las que pienso que el proyecto no debería cerrar el paso a soluciones futuras; algo a lo que nadie tiene derecho. La primera vez que oí a la CUE su propuesta de enterrar el tráfico, me pareció extravagante, pero meditando sobre ella vi que era la única respuesta posible al problema del tráfico que cruza la ciudad. Por eso pido al lector que le dedique unos momentos de reflexión, y observe cómo las ciudades entierran -o proyectan enterrar- las vías férreas (Burgos, Valladolid, Madrid, Barcelona), autovías (Madrid junto al Manzanares), desvían ríos (Valencia) o los han cubierto (Tudela con el Queiles y el Mediavilla), solucionando problemas y ganando espacios para el desarrollo de las ciudades. Aquí en Estella también debemos ser ambiciosos y aspirar a cerrar esa herida que representa el tráfico que circula por el Andén y la Estación, el cual dificulta la comunicación entre las calles y se interpone entre la ciudad y Los Llanos.

Si la ubicación y la ocupación sobre la que trabaja el Ayuntamiento fuera única, quizá hubiera que aceptarla, pero el problema cambia sustancialmente si tenemos en cuenta la alternativa del Cuartel, cuyas condiciones de cesión esperamos que pronto sean modificadas. En este caso, y en el supuesto de que Estella sólo tuviera capacidad para un solo aparcamiento, la decisión está muy clara: el lugar adecuado es el terreno que ocupa el actual aparcamiento del Bell-viste, profundizando en el terreno hasta llegar a la cota de la plaza de Santiago. Pero esta opción no es obstáculo para que se haga ahora el aparcamiento en La Estación, siempre y cuando sea más modesto y no cierre las puertas del futuro.

Para Estella, no es una buena estrategia el concentrar todos los flujos de tráfico (travesía, aparcamientos etc.) sobre un punto -en nuestro caso La Estación-, y a la vez cerrar la posibilidad de desviar parte del mismo por el bulevar de Lizarra. Con esta estrategia, el único futuro que nos queda es el de una travesía asfixiada y colapsada por un tráfico sin alternativa que incidirá negativamente sobre el desarrollo de una ciudad para la que no tenemos un proyecto de futuro, y, en su ausencia, tomamos decisiones sin valorar sus consecuencias. Esto se da, no tanto por una deficiencia política, sino técnica, ocasionada por unos equipos que a pesar de llevar tantos años en el Ayuntamiento sólo se interesan por cuestiones ajenas a planificar, diseñar, y tomar las decisiones en clave de futuro. Si a ello sumamos la compulsión que los políticos sienten de hacer algo -aunque ese algo pueda no ser lo más adecuado-, tenemos un panorama que no invita al optimismo.

Si observamos la ciudad y sus posibilidades de crecimiento, debido al medio físico en el que está enclavada sólo puede tener un desarrollo longitudinal y disperso, que no hará sigo agravar la presión del tráfico sobre el centro, a lo cual debemos sumar todo el tráfico que proceda de las poblaciones de Ayegui y Villatuerta, las cuales están llamadas a cobijar una población que no cabe en nuestros límites. Por eso, si queremos que Estella siga ejerciendo su función de centro administrativo, comercial y de servicios, es necesario permitir una cómoda accesibilidad rodada hasta aparcamientos capaces y bien situados, suavizar o eliminar el tráfico del centro, y avanzar en una peatonalización que facilite el paseo, lo cual, en mi opinión, no se consigue con alguno de los proyectos que ahora se barajan.

Dicho lo anterior, y volviendo al aparcamiento previsto, también me preocupa que el acceso se pueda proyectar a través de la calle San Andrés, en cuyo caso habremos alcanzado el punto de no retorno, y esa calle, así como Inmaculada, habrán quedado invalidadas para usos distintos al de servir de acceso al aparcamiento. Ni se podrán peatonalizar estas calles, ni se podrán destinar a usos ocasionales como ferias u otro tipo de actividades..., y se creará una presión adicional sobre un punto ya conflictivo: el cruce semafórico del Andén. Esto se puede y se debe evitar exigiendo que el acceso y la salida del aparcamiento se realice por Príncipe de Viana y/o Gustavo de Maeztu. Y ya para finalizar, sería conveniente que para acceder al actual aparcamiento de San Francisco Javier se tuvieran que utilizar los del nuevo aparcamiento. De esa manera liberaríamos la zona de unos accesos que, en su ubicación actual, no se debieran de haber permitido, y facilitaríamos una mejor ordenación de la superficie.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza