Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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COMPLEJO MEDIOAMBIENTAL DE NAVARRA

No puedo resignarme a la división implícita que se viene haciendo de las tierras y pueblos de nuestra Navarra, en la cual, a los ciudadanos de Tierra Estella nos ha tocado, en términos relativos, la peor parte. No la acepto, porque Tierra Estella, y concretamente Los Arcos, se merece un futuro mejor que el de servir de vertedero industrial a todo el noreste de España y, posiblemente, al sur de Francia. Esta tierra se merece un presente y un futuro tan risueño como el que poseen o vislumbran todos los pueblos que están próximos a los ejes económicos de desarrollo y a pié de autopista o autovía, como próximamente lo estaremos nosotros.

Como recoge la prensa, ante el Complejo Medioambiental de Navarra (CMN) existen dos posturas: la de aquellos que ven peligrar su bienestar y su desarrollo, capitaneados por Mendavia, y la del alcalde de Los Arcos, el cual busca hacer partícipe a su pueblo de un desarrollo que se le ha venido negando. Ambas posturas, desde el punto de vista del interés de cada colectivo, son, en principio, igualmente lícitas y defendibles, aunque no deben ser ni excluyentes ni antagónicas.

La de Mendavia, irreprochable, y avalada por informes técnicos y jurídicos que por conocidos no voy a repetir, parece contar con el sentido común y defiende un interés que transciende el territorio que se considera perjudicado. Por ello, debe evitar ser seducida por el canto de sirena de Miguel Sanz cuando les garantiza que se estudiarán "pormenorizada y exhaustivamente" las alegaciones. ¡Faltaba más! ¿Acaso nos quiere decir el Presidente que las alegaciones se las pasan por el arco del triunfo?

El CMN, ¿interesa a Los Arcos?

La postura de Los Arcos no la veo tan sólida, al hallarse, quizá, deslumbrada por los beneficios inmediatos y aparentes que de la planta espera: creación de puestos de trabajo, y "la confianza en que el CMN suponga una revitalización económica de la zona". Sobre el primero de ellos, Los Arcos debe tener muy claro que no todos los puestos de trabajo serán en beneficio de sus ciudadanos, ya que lo más probable es que los puestos directivos y técnicos sean ocupados por foráneos que vivan en Logroño o Pamplona, como corresponde a su status económico y social. Y decir que el resto de la oferta va dirigida, "preferentemente", a los ciudadanos de la zona, es decir, muy poco. Por ello, deben formularse esta pregunta: ¿cuántos arqueños encontrarán trabajo en la planta? Teniendo en cuenta, además, que el trabajo poco o nada cualificado será sucio, desagradable y potencialmente peligroso, ¿cuántos vecinos de Los Arcos estarán dispuestos a realizarlo? Y si en palabras del propio alcalde, la mano de obra disponible "no copa la oferta", ¿dónde está el beneficio?

Además, desde el punto de vista de la relación superficie ocupada / puestos de trabajo, esta planta es un despilfarro que sólo puede ser entendida con las premisas de que ese terreno no vale para nada -en lo cual discrepo-, y de que necesitarán una gran superficie para almacenar y enterrar los residuos peligrosos (piensen que el proyecto de Centro de Recuperación y Valoración de Residuos Industriales de Fustiñana ocupara sólo 40.000 m2). El pasado 19/09/01, la Sra. Iturriagagoitia decía que el ratio actual en las grandes empresas es de un trabajador por cada 200 m2. Considerando como superficie neta la mitad de los 1.250.000 m2 destinados al CMN, ¿se ha valorado que en función de ese ratio le corresponderían 3.125 empleos? Cuando se observa la gran extensión que se les va a ceder; cuando se conoce que ya hay pequeñas plantas de tratamiento y nuevas en proyecto; cuando se dice que los vertederos que se están utilizando van camino de colmatarse, surge inevitable la pregunta ¿no se pretenderá construir un vertedero que sirva de almacén definitivo a todos los desechos no reciclables? Por tanto, en vista de tan magro beneficio y tan gran riesgo ¿les merece la pena alquilar 1.200 robadas, parte de las cuales deberán estar destinadas de aquí a la eternidad a albergar residuos no degradables y peligrosos? ¿No les parece a los arqueños que, si trabajan bien, una vez construida la autovía llegarán a su pueblo empresas normales en las que poder encontrar empleo?

El segundo de los supuestos beneficios -el potencial de revitalización de la zona- también debe ser matizado. ¿Se tiene claro si la planta de reciclaje facilitará el desarrollo de la zona, o por el contrario, será un factor desincentivador? Si las zonas industriales no están dispuestas a acogerla, ¿no huirá la industria de su proximidad? ¿Cuántas y qué empresas se han instalado en las proximidades de las plantas de reciclado que ya existen en España? Si tan beneficiosas son para los pueblos que las acogen, ¿por qué, después de instaladas, reciben tanta contestación? El propio alcalde de Los Arcos afirmó el 14/12/01 que "la existencia de una planta de reciclaje atraerá a otras industrias que deban reciclar los deshechos y puedan eliminar el coste de su transporte mediante la cercanía de la planta" No estoy convencido de que así suceda, pero de ser así, ¿ha valorado Los Arcos lo que supone hacer de su término municipal un polígono de industrias contaminantes? ¿De las más contaminantes? ¿No se puede obtener mayor beneficio con proyectos más normales y modestos? En fin: son demasiadas las dudas, excesivos los riesgos, y escasos los posibles beneficios, como para que Los Arcos vincule su futuro a una planta de tratamiento de residuos industriales (en realidad, a un vertedero), por muy solidario y quijote que ecológicamente se sienta, y por mucho que le seduzca la idea de colaborar en la solución de un problema real, cual es el almacenamiento de las basuras y vertidos industriales.

No debería ser necesario advertir que la CMN es un proyecto industrial que intenta dar respuesta a una necesidad social aplicando economías de escala para obtener mayor rentabilidad. Sólo así se comprende que se dote a la planta de una capacidad cincuenta veces superior a la necesidad que hoy tiene Navarra. Si se tratara de solucionar el problema de nuestra comunidad, entre lo que ahora cuesta el tratamiento de una tonelada y el previsto en Los Arcos existe una diferencia lo suficientemente amplia como para hacer una planta dimensionada a las necesidades navarras y así poder ubicarla en una zona industrial.

Superar el CMN

¿Dónde hallar el punto de encuentro entre las necesidades de Mendavia y Los Arcos? ¿Cómo evitar que, si el complejo no cuaja, Los Arcos se hunda en la frustración de ser "una localidad huérfana industrialmente hablando? ¿Cómo defender el beneficio común y evitar el enfrentamiento entre pueblos y vecinos? Los mendavieses deben entender que con respecto a ellos, Los Arcos es un submundo casi agónico que también tiene derecho al desarrollo, y que, mientras éste no llegue de una forma digamos "homologable", sobre ellos siempre penderá la espada de Damocles. Así lo reconoce Samuel Caro cuando afirma, olvidando el papel que a la MAM le corresponde, que "el pueblo de Los Arcos es quién en última instancia tiene que decidir".

Por eso, teniendo en cuenta que Los Arcos está bien situado, pronto estará bien comunicado, y tiene suelo llano y abundante (por cierto, ¿qué le impide a este municipio ser una segunda Mendavia, en agricultura, industria, población, etc.? ¿cuáles son las causas de su actual estancamiento? ¿se ha pensado en quiénes son los responsables?), todos los municipios que se oponen al CMN, con Mendavia a la cabeza, así como Tierra Estella, debemos exigir al Gobierno de Navarra que olvide el CMN y cree en Los Arcos un polígono industrial cuya ocupación por empresas "normales" incentive. Sé que Mendavia aspira a ser, industrialmente hablando, una segunda Viana. Pero en estos momentos, para los mendavieses, lo más importante es que se instalen en Los Arcos empresas distintas a la que ha generado la polémica. Sólo así, convenciendo a los arqueños y solidarizándonos con su problema, se evitará el peligro y Los Arcos dejará de ser el patito feo de Navarra.

Nota: esta colaboración fue enviada a la prensa, sin que viera la luz, el 17/01/02. El Complejo Medioambiental se retiró, se instaló la crispación entre los pueblos, y a Los Arcos le adjudicaron un polígono industrial.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza