Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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Nota: esta colaboración se publicó el 8 de enero de 2004, en el nº 277 de la revista Calle Mayor.

EL CANAL DE NAVARRA Y TIERRA ESTELLA

En marzo, ante la Comisión de Agricultura, varios alcaldes expusieron un informe en el que se señalaba la posibilidad de traer agua de Itoiz a Tierra Estella. Recibieron una de cal y otra de arena, y así, mientras el Parlamento vio con buenos ojos la necesidad de encargar un estudio, el Consejero de Agricultura incitó al enfrentamiento entre comarcas al señalar que "para atender a unos municipios habría que detraer recursos de otros" y, en reconocimiento implícito de que no estaba por la labor, les manifestó que "el problema se debería aplazar hasta la próxima legislatura, en la que serían los técnicos, y no los políticos, quienes lo estudiarían". Curiosamente, aunque los alcaldes criticaron la postura del Gobierno, atendiendo las indicaciones del Consejero el problema del agua no apareció en el debate electoral.

Antes de seguir, conviene señalar, con ejemplos recientes, el valor que en Navarra se concede a la opinión de los técnicos: la extensión de la Universidad Pública a Tudela se impone en contra del criterio del mundo universitario; se modifican los límites de la reserva natural de Larra haciendo caso omiso de los informes existentes; o se destituye al responsable del Patrimonio Histórico que se opone a la construcción de la estación de autobuses en las proximidades de la Ciudadela.

En respuesta a mis escritos demandando agua, y a la exigencia de los ayuntamientos, a lo largo del pasado año, y pensando en las elecciones, todos los partidos manifestaron su deseo de estudiar el problema. Durante el proceso electoral, sólo CDN e IU se acordaron de citarlo. Pasadas las elecciones, CDN parece haberlo olvidado; Lizarbe, al exponer las enmiendas que va a presentar a los Presupuestos, habla en Estella de "extender un ramal del Canal de Navarra"; y el Gobierno, en el proyecto de presupuestos prevé la realización de un estudio sobre su viabilidad técnica pero no tiene voluntad de ejecutarlo. Sólo así se comprende que Alberto Catalán hable de complicaciones administrativas y de modificaciones del Plan Nacional de Regadíos, mientras otras fuentes afirman que frenaría la entrada en funcionamiento del Canal; que habría que modificar su registro en el Plan Hidrológico; que los alcaldes riberos no comparten la opinión de los de Tierra Estella; o que a algunos municipios se les ha negado un incremento de caudal. De todo ello queda la sensación de que el Gobierno ha jugado con Tierra Estella.

Mientras esto sucede y la mayoría de los políticos se olvidan del problema, la sociedad pública Canal de Navarra SA sigue aprobando obras. Así, el viernes 22 de noviembre adjudicó el tramo que tiene que llevar el agua a la balsa de regulación de Artajona. Obra que, supongo, no ha previsto la posibilidad de traer agua a Tierra Estella y, en consecuencia, no tendrá la capacidad necesaria para hacerlo en el futuro, con lo que, o bien más adelante habrá que redimensionarla, o su falta de capacidad será utilizada como otro argumento en contra.

Alguna excusa tendrán que utilizar, porque agua hay para todos y su distribución depende del Gobierno de Navarra. Así, cuando la Mancomunidad de Mairaga solicita que se mantenga la reserva de caudales prevista en el proyecto, oficialmente se le contesta que la CHE ha hecho una "reserva genérica para Navarra de 60 hectómetros cúbicos al año para abastecimiento de poblaciones e industrias", y que "en el momento oportuno deberán realizarse las solicitudes de concesión". Cuando el candidato del PSN a la alcaldía de Pamplona propone aumentar el caudal de los ríos Sadar y Elorz para hacer un río "incluso navegable", se le ríe la ocurrencia pero nadie le dice que no hay agua. Cuando Mairaga y Tafalla solicitan agua para aumentar el caudal ecológico del río Cidacos, les contestan que, aunque el proyecto del Canal no lo prevé, "se trata de una actuación medioambiental positiva y factible"; que "se entiende que con la aportación del caudal previsto para abastecimiento urbano e industrial se podrán liberar caudales desde el embalse (de Mairaga)"; y que "será la CHE la que determinará en su caso el régimen de aportación de caudales". Así mismo, en agosto, la prensa se hacía eco de que se está estudiando "la posible construcción de un gran parque de atracciones acuáticas que se ubicaría en algún punto de la Navarra Media aprovechando el agua del Canal de Navarra.

Es evidente que los consumos de estas nuevas propuestas y usos, así como de otros que surjan en el futuro, no estaban previstos en los proyectos iniciales, como tampoco lo estaban los de los campos de golf ni los del parque de atracciones Senda Viva, que si bien no se suministran del Canal de Navarra, utilizan recursos hídricos de las zonas que por él van a ser suministradas. Y si la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, en fecha tan tardía como agosto de este año solicita una concesión de 3.000 litros por segundo, significa dos cosas: una, que si "solicita una concesión", es una prueba evidente de que los caudales no están adjudicados; otra, que si actualmente consume 1.700 l/s en los momentos más calurosos del verano, es una aberración solicitar 3.000 l/s más, lo que llevaría, en la megalomanía de los políticos, a una imposible Pamplona de cerca de 800.000 habitantes.

Así que basta de excusas, y pónganse todos, políticos y Gobierno, manos a la obra en esta decisiva hora de equilibrar y estructurar Navarra, para lo que es absolutamente necesario que el agua del Canal llegue a Tierra Estella.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza