Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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Nota: enviado a Diario de Navarra el miércoles 19 de mayo de 2004, se publicó el lunes 24, víspera de la Virgen del Puy.

ESTELLA: ESPERANDO OTRO ACCIDENTE

Hace ya mes y medio, un fatídico martes y trece Estella estuvo a punto de sufrir una tragedia de incalculables consecuencias. Ese día, un camión sin frenos que bajaba por la ruta habitual que diariamente recorren los vehículos que transportan combustible a Tierra Estella, y los numerosos transportes que desde Olazagutía llevan cemento a la Ribera Alta y a la Rioja, se presento en el centro de la ciudad convertido en una potencial bomba, colisionó con otro vehículo, y se incendio calcinando más de 40 coches. Hubo suerte de que transportara gas-oil, y de que ese martes no fuera lectivo en la ikastola. Si el accidente hubiera ocurrido en un día normal y, sobre todo, si hubiera transportado gasolina, se hubiera producido la mayor tragedia de la historia de Navarra, y la destrucción y la muerte hubieran alcanzado proporciones que hoy no podemos valorar.

Pasados los días, el consejero de Obras Públicas y la Alcaldesa de Estella llegaron a un acuerdo para señalizar rutas alternativas a los camiones de paso y a los que transportan mercancías peligrosas, y a partir de ese momento estamos aparentemente tranquilos. Falsa ilusión, porque todos sabemos, empezando por el Consejero y la Alcaldesa, y terminando por el último de los estelleses, que con el acuerdo citado se ha avanzado poco, y que el peligro potencial es el mismo. Si el día que se publiquen estas letras -o cualquier otro día posterior-, un camión que transporte combustible vuelve a perder los frenos bajando de Abárzuza, ninguna señal de tráfico podrá impedir que entre en Estella convertido en una bomba. La razón es sencilla: en ausencia de variantes y carreteras de circunvalación, por mucho que lo indiquen las señales ese hipotético camión no podrá tomar curvas de 90º, y sólo se detendrá en el centro de la ciudad.

Así lo ven los pueblos de la zona Noroeste, y su preocupación está presente en ayuntamientos y concejos, y también en ciudadanos que desde éstas páginas han dado a conocer su opinión. Unos, con propuestas novedosas; otros, agarrándose a lo que, aunque insuficiente, está previsto. Pero todas ellas coinciden en la imperiosa necesidad de completar la circunvalación de Estella.

Conocidas las alternativas propuestas, me preocupa el que algunos las consideren excluyentes, cuando en realidad son complementarias, y el que en vez de aunar esfuerzos supongan división de pueblos y valles. Así, las reformas previstas en la carretera de Grocin son necesarias, y deben realizarse, pero por sus limitaciones no pueden ser la base para la futura variante, entre otras razones (trazado, orografía), porque arrancaría de un punto -intersección entre la carretera Pamplona-Logroño y la carretera de Grocin- que en el futuro va a estar totalmente urbanizado, y el problema volvería a plantearse con parecida crudeza.

Habiendo mostrado mi apoyo a la citada reforma, y reconociendo su necesidad, debo decir que la única solución con futuro parte de la propuesta efectuada por el valle de Yerri, completándola con la aportación de Obras Públicas de enlazarla con la carretera de Améscoa a través de una nueva vía que discurra por las proximidades del Hospital de Estella. Si esta obra se realiza haciendo que la carretera a Echarri-Aranaz se desvíe por el barranco de Erendazu, la solución será definitiva y correcta. De esa manera, todo el tráfico que viene de Lizarraga alcanzaría la autovía con un trazado cómodo y sin pasar por núcleos de población, y podría ser el eje de desarrollo del que se beneficiaría esa parte de Navarra. Además, el enlace por debajo del Hospital de Estella permitiría el desarrollo residencial de esa zona, evitaría el aislamiento de Allín y Améscoa (una nueva vía entre Larrión y la variante de Igúzquiza es necesaria y completaría la circunvalación) y, además, haría que la comunicación entre los hospitales de Pamplona y Estella no tenga que pasar por el angosto cuello que representa la ciudad del Ega, con lo que el sufrimiento de los pacientes se aliviaría y alguna vida también se salvaría.

La posibilidad de hacer la citada variante llega en un momento dulce: liberado el Gobierno de Navarra de la carga de reformar la 121-A entre Endarlaza y la frontera, por haber asumido Guipúzcoa esa reforma, Obras Públicas dispone de los recursos económicos suficientes para abordar la construcción de la variante Noroeste de Estella de la forma más idónea y definitiva. Es ésta una oportunidad que no se debe perder, por lo que los ayuntamientos de los pueblos y valles afectados, así como el de Estella y el departamento de Obras Públicas, que han mostrado preocupación y sensibilidad ante el problema, deben trabajar para que a corto plazo no se puedan producir tragedias como la que afortunadamente se evitó el último martes y trece en Estella.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza