Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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Nota: estas letras fueron leídas en la segunda concentración contra la guerra celebrada en Estella el pasado mes de marzo de 2003

NO A LA GUERRA

Con todo su impresionante aparato mediático, la administración Bush no ha conseguido engañarnos.

Todos lo sabemos, y las encuestas lo demuestran, que el motivo de esta guerra es poner a su servicio las reservas petrolíferas del próximo Oriente, ocultar la corrupta conexión entre la administración Bush y las grandes corporaciones, y convertir en vasallos a todos los ciudadanos del planeta.

También vemos, cada vez con más claridad, la falsedad en que se basaban sus argumentos.

¿Dónde están las armas de destrucción masiva con que se nos quiso aterrorizar? ¿Dónde esta la amenaza de la guerra química o bacteriológica?

¿Alguien cree que, de haber sido cierta esa amenaza, las tropas invasoras hubieran entrado con tanta alegría en Irak?

¿Piensa alguien que si Irak hubiera tenido arsenales nucleares, se hubieran atrevido a atacarle?

¿Por qué no desarman a Corea del Norte, o a sus aliados Pakistán e Israel, que sí tienen esas armas de destrucción masiva?

Ahí radicaba la prisa para que los inspectores de la ONU no terminaran su trabajo: querían evitar, a toda costa, que el mundo descubriera sus falacias.

¿Y si quieren anular las bases terroristas de Bin Laden, por qué no dejan en paz a Irak y ponen orden en Pakistán, Arabia Saudí, o Israel, que es donde se alimenta la bicha?

No nos han podido engañar: se han engañado ellos mismos.

Esperaban ser recibidos como libertadores, y se han encontrado un pueblo dispuesto a repeler la invasión.

Esperaban una guerra rápida y se han metido en un avispero.

Esperaban hacer cirugía puntual, y la destrucción y las muertes están siendo vez mayores.

Esperaban que los muertos sólo fueran de los otros, y ya están enterrando a los suyos.

Hablaban de bombas inteligentes, y con sus bombas de fragmentación están sembrando Irak de minas.

Pero el más engañado de todos ha sido nuestro José Mari. Esperaba que arrimándose al aliado americano iba a entrar en el selecto club de los líderes mundiales; esperaba superar sus complejos; esperaba obtener réditos electorales..., y fracaso tras fracaso, desnudando su alma, va a llevar a su partido a la derrota; va a dejar tocada nuestra democracia, y hundida la economía.

La guerra durará más o menos; la ganarán -qué duda cabe- los invasores. Pero el paisaje después de la batalla ya no será el mismo. No lo será en Irak, pero tampoco en España. Habrán ganado la guerra a costa de perder el alma. Y el pueblo, hable el idioma que hable, pagará las consecuencias.

¿Y qué decir de nuestra líder local? ¿Se puede decir "tanto monta, monta tanto" José Mari como Mari Jose? No demos tanto peso a nuestra alcaldesa, pero digamos bien alto que existen grandes coincidencias.

José Mari rinde pleitesía al aliado americano, saca la vara ante su propio pueblo, y cuando el vecino del Sur coge el "Perejil" sin su permiso, se pone bravo, saca pecho, pero rápidamente tiene que pedir la ayuda y el arbitraje del amigo americano.

Nuestra Mari Jose también saca pecho ante el débil y se amilana ante el fuerte. No sabe, ni oye, ni dice, ni entiende. No hace nada, y cuando se decide siempre llega tarde. Émula de la gresca que armó su partido en el Parlamento navarro a cuento de las pegatinas de NO A LA GUERRA, expulsa a los concejales que las exhiben en Estella. No se da cuenta que ella comienza el camino cuando Miguel Sanz, asustado por las encuestas, ya está de vuelta y se manifiesta contra la guerra.

Nuestra Mari Jose se atreve con aquellos que sabe que no le van a armar bronca. Se atreve con Jaime, Concha, Rafael... Se atreve contra las pegatinas que portan en sus solapas..., pero no se atreve con aquellos que, en vez de pegatinas, cuelgan pancartas ante sus narices. A estos les teme, y se muestra con ellos condescendiente.

Tanto monta, monta tanto. A Jose Mari y a Mari Jose hay que decirles que no representan a su pueblo; hay que decirles que ellos son voluntariamente responsables de las matanzas y la destrucción que segundo a segundo se suceden en Irak; hay que decirles que ellos también son responsables de esa carnicería; hay que decirles que se vayan con viento fresco y no vuelvan; que no queremos petróleo manchado de sangre; que no aceptamos su servilismo a cambio de una comida en las Azores, o un sillón en la Alcaldía.

Hay que decirles que nos dejen tranquilos. Y que lo que pasa en Irak les acompañe e inquiete sus conciencias.

Nota: este texto, de elaboración propia, fue leído en la segunda concentración y lectura contra guerra celebrada en la Plz. San Francisco de Asís, de Estella, el jueves 3 de abril de 2003.


Pleno del ayuntamiento de Estella del 6 de marzo de 2003. La pancarta pidiendo el acercamiento de los presos de ETA ha colgado en la casi totalidad de los plenos presididos por UPN-PP
Pleno del ayuntamiento de Estella del 6 de marzo de 2003. La pancarta pidiendo el acercamiento de los presos de ETA ha colgado en la casi totalidad de los plenos presididos por UPN-PP.

Veinte días después del pleno en que se sacó la fotografía, en el pleno extraordinario del 25 de marzo, la alcaldesa de Estella, Mari Jose Bozal, de UPN, ordenó a la policía municipal la expulsión de los concejales Jaime Garín (EA), Concha Rubio (CUE) y Rafael Hervás (IU).

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza