Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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EL PLAN HIDROLÓGICO NACIONAL Y TIERRA ESTELLA

El Plan Hidrológico Nacional (PHN), contra todo pronóstico ha recibido el apoyo de Castilla-La Mancha y Extremadura, y se espera que también reciba el de Andalucía, todas ellas gobernadas por un partido que está redactando un PHN alternativo que recogerá lo conseguido por las citadas comunidades autónomas. El motivo de la aparente contradicción de esas comunidades es muy sencillo de comprender: el PP, decidido a conseguir el mayor número de apoyos posibles y, a la vez, debilitar al PSOE, ha tentado a las comunidades manchega y extremeña "con ofertas de inversiones imposibles de rechazar" (Cristina Narbona) para un Bono e Ibarra que, según sus palabras, se deben a sus ciudadanos y no al partido del que forman parte.

Todo indica que, al menos sobre el papel, y a expensas de conseguir la financiación necesaria y de que Europa dé el visto bueno, se aprobará un PHN que recogerá casi todas las demandas del país, ya que, en palabras del ministro de Medio Ambiente, "hasta su aprobación definitiva queda margen para negociar" y, a base de millones, conseguir que las comunidades de Aragón y Andalucía lo acepten. Digo casi todas las demandas del país, porque Tierra Estella es una excepción que sin agua e inversiones queda condenada a la marginalidad e, incluso, a la desertización. Pero la palabra condenada no es correcta: no creo que exista en Madrid un intento deliberado de marginar a Tierra Estella y obligarnos a expiar no sé que acciones, ya que, para marginarnos, nos bastamos nosotros solos. Hasta hace pocos días, en que la Comisión de Agricultura del la MAM solicitó la transformación en regadío de 12.000 Has. de secano, no tengo noticias de que parlamentarios, ayuntamientos, sindicatos agrarios o ciudadanos hayan exigido agua de Itoiz para nuestra merindad. Parece ser que en esta tierra de personas circunspectas y políticamente correctas, no procedía dar un apoyo indirecto a Itoiz reclamando parte de su agua, no fuéramos a dar una impresión poco progre. Y así estamos, tan absurdamente progres que otros se levan el agua, y con ella el progreso, mientras que nosotros, muy dignos, nos quedamos con los campos secos, numerosos pueblos en proceso de despoblación, y hasta dudo mucho que tengamos garantizado el caudal de agua necesario para el futuro abastecimiento humano e industrial.


El río Ega a su paso por Murieta
El río Ega a su paso por Murieta.

Las 12.000 Has. de regadío cuya solicitud ha canalizado la MAM, es una buena iniciativa, aunque un tanto tardía. No lo digo en plan descalificador ni peyorativo: lo hago para señalar que la solicitud debe tramitarse con urgencia y por canales distintos a los que se han elegido. Descontados los certeros apuntes manifestados por los alcaldes de Lerín y Los Arcos sobre el difícil futuro de la zona, veo en la crónica periodística (DDN 10/02/01) muchos condicionales y futuribles, acompañados de un optimismo que me parece excesivo. Podrá ser conveniente el informe de los técnicos de Riegos de Navarra, pero no van a ser esos técnicos quienes decidan traernos el agua, por lo que, en estos momentos, su opinión tiene un valor relativo. En la zona de Aoiz, no creo que los ayuntamientos hayan acudido a ningún técnico del Gobierno para solicitar y conseguir, vía Parlamento de Navarra, una parte de la partida adicional de 9.000 millones destinada, entre otras cosas, a un plan socioeconómico de la zona. Eso es lo que tiene que hacer la MAM y toda la merindad: ir a la cabeza y defender ante el Gobierno y el Parlamento, con resolución y firmeza, la necesidad de que el PHN incluya la reconversión en regadío de la totalidad de las tierras de la merindad aptas para tal fin, y un caudal importante para consumo humano e industrial. Para la elección de las tierras adecuadas, ya habrá tiempo.

En mi anterior escrito decía que el camino iniciado por la MAM no es el correcto. Intentaré demostrarlo: si está previsto que el PHN sea aprobado por las Cámaras en poco más de tres meses, y el estudio de los técnicos de Riegos de Navarra para analizar la viabilidad de las 12.000 Has. les va a llevar un mínimo de seis meses, quiere decir que para cuando los técnicos se manifiesten, el PHN estará definitivamente aprobado y no habrá nada que hacer. Es ahora cuando directamente se debe ir al Gobierno y al Parlamento a exigir que todas las tierras de la Merindad susceptibles de riego puedan ser regadas. Si de las Has. propuestas hay algunas no aptas, se retiran; si otros terrenos no propuestos son aptos, se incluyen. Pero la reserva de agua debe estar disponible mediante un compromiso firme que incluya agua de Itoiz o Yesa para regar nuestros campos y abastecer nuestros pueblos. Debemos evitar que nos halaguen los oídos con promesas y palabras bonitas, y no se debe aceptar ninguna propuesta basada en la regulación del Ega, porque aparte de que pueda ser una solución parcial, no creo que después de la contestación que está habiendo contra Itoiz, le queden ganas al Gobierno de Navarra para aventurarse a levantar nuevos embalses que cada vez cuentan con mayor oposición nacional y europea.

No cabe duda de que el agua debe venir de donde he señalado. Según opinión formulada el 19/11/99 por Tomás Sancho, a la sazón presidente de la CHE, "el recrecimiento de Yesa supone para Navarra potenciar sus regadíos con nuevas superficies". Pedro Arroyo, profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza, afirmó el pasado noviembre que "Itoiz y todos los embalses del Pirineo están destinados a nutrir el trasvase al Mediterráneo". Y el diputado y ex consejero Pérez Lapazarán, decía recientemente que "el PHN, para Navarra, supone reservar agua para atender las máximas demandas posibles del futuro: más del doble de la actual superficie de riego, y casi el doble del actual abastecimiento urbano e industrial".

De las anteriores declaraciones se saca la clara conclusión de que en Navarra hay agua suficiente para atender las necesidades de Tierra Estella, bien porque de Yesa va a salir agua para "potenciar nuevos regadíos" -no olvidemos que Itoiz va a regar todo lo regable, a excepción de nuestra merindad-; bien porque el PHN va a permitir duplicar la actual superficie de riego de nuestra comunidad; o bien porque el agua de los citados embalses va a ir al Mediterráneo, lo cual no se puede permitir mientras no queden satisfechas nuestras necesidades potenciales. Pero aunque de Yesa no llegue tanta agua, sea de ese embalse o de Itoiz, el agua disponible debe repartirse entre todas las zonas de Navarra.

En su origen, el Canal de Navarra, que paradójicamente era el que más dificultades ofrecía, era un pequeño canal que sólo tenía previsto regar 28.000 Has. Era "un premio de compensación al abandono del resto de las aguas del Iratí", destinadas a ser trasvasadas al Mediterráneo (Mario Gaviria) ¿Por qué, de ser un pequeño canal, ha pasado a ser el único? ¿Por qué nos hemos olvidado del Gran Canal del Ebro, denominado en su primer tramo como Canal de la Rioja y Bajo Ega, sobre el que trataré en la próxima entrega? La respuesta la intuimos todos: por la misma razón que todo el desarrollo se está concentrando en el corredor Tudela-Pamplona-Alsasua. Como dice Mario Gaviria en su libro Navarra abundancia, "para llevar a cabo una política de agua integral y autónoma en Navarra, se debe concebir un sistema global de distribución del agua excedentaria del río Irati por el sur de Navarra, y el trazado de un gran canal que lleve el agua por gravedad hasta Viana saltando el Arga y el Ega y complementando los déficit de agua de esas áreas".

Según Mario Gaviria (Navarra abundancia), el Gran Canal del Ebro, en el tramo que corresponde a nuestra merindad, con aguas de Itoiz y Yesa cruzaría el Arga entre Mendigorría y Larraga "para continuar camino de Estella, bajando hacia Dicastillo, Los Arcos, Torres del Río y Viana", regando en la merindad un total de 72.630 Has. El proyecto de dicho canal fue incluido en los trabajos de colonización del año 1956, y revisado en 1970 por Francisco de los Ríos y Antonio Esteban Fernández, del Instituto Nacional de Colonización, encargándose con posterioridad un estudio de evaluación y viabilidad a la empresa consultora INTCSA, de cuyo informe no tengo noticias. Este canal, según Gaviria, "a efectos de ordenación del territorio y de perspectiva futura generaría un eje transversal de Viana a Falces, pasando por Lerín, que podría compensar el gran peso adquirido por Pamplona y Tudela". Aunque una vez hecho un análisis minucioso de las 72.630 Has., estas debieran reducirse a la mitad, o que otras, como los Rubios de Mendavia, hayan captado agua del Ebro, hay tela suficiente para reivindicar, y no sólo las 12.000 Has. que se han solicitado. De ahí, repito, que hay que solicitar agua para todas las tierras susceptibles de ser regadas. No olvidemos que la aportación natural media de la cuenca del Ega está cifrada en 517 Hm3 anuales, y que los ríos navarros, con una cuenca que representa el 12% de la del Ebro, aportan a dicho río el 27% del agua que lleva en Tortosa.


El río Ega a su paso por Fray Diego
El río Ega a su paso por Fray Diego.

Que necesitamos ese elemento vital, que ya se denomina como el petróleo del siglo XXI, no cabe ninguna duda. Ángel Erául, presidente de UAGN, afirmaba recientemente que "con Itoiz vamos a asegurar gran parte del futuro de los pueblos, y, en definitiva, la estructura territorial de Navarra". Voy a permitirme corregir la sindicalista, porque si no se atienden las demandas presentadas por la MAM, Itoiz va a ser uno de los más importantes factores de desequilibrio territorial del Navarra, tanto en su desarrollo agrario e industrial, como en la capacidad de crecimiento de sus pueblos y ciudades. Tengamos en cuenta que según el Anuario Navarra 2000, "el Canal de Navarra permitirá el aumento de 650 Has. de polígonos industriales". El propio Ángel Erául es consciente de este peligro cuando afirma que Itoiz "paliará los problemas de una parte de la Comunidad Foral, pero seguirá habiendo zonas desabastecidas; entre las peores, Tierra Estella, en la que hay zonas que acabarán quedándose deshabitadas".

Y no sólo deshabitadas. Según recoge Miguel Donézar en el Plan de Regadíos de Navarra, existe desertización al sur de una línea que parte de Viana, pasa por Los Arcos, y continúa por Allo y Oteiza para adentrarse en Artajona. Por eso, debemos preguntarnos: si ya existe desertización, ¿hasta qué grado alcanzará cuando se hagan más evidentes los efectos del cambio climático que según Ecologistas en Acción "implica la reducción de los recursos disponibles en todas las cuencas"? Creo, sinceramente, que en la merindad, ni siquiera tenemos asegurado el abastecimiento urbano e industrial. El ministro Matas se comprometió a incluir con carácter prioritario todas las demandas históricas de Aragón (recrecimiento de regadíos de más de 400.000Has. en la Cuenca del Ebro) Estos días, el Estado ha admitido la alegación presentada pidiendo caudal de Yesa para riegos de Navarra y para el abastecimiento urbano de Sangüesa y poblaciones del alto y bajo río Aragón y bajo Arga.

Es hora de decidir si estamos dispuesto a consentir una Navarra que puede creer y desarrollarse hasta casi el infinito, junto a otra Navarra condenada a la marginación, la despoblación y la desertización. Nuestros políticos deben olvidar su militancia y luchar codo con codo para que esa situación no se produzca. Y Aznar debe demostrar que su eslogan "un Plan que beneficia a todos y no perjudica a nadie" es cierto.

Nota: Esta colaboración, dividida en tres partes, fue publicada los días 27/02/01, 08/03/01 y 16/03/01, en la edición Tierra Estella de Diario de Navarra.

A la vista de cómo han evolucionado los acontecimientos, acerté al opinar que el informe de Riegos de Navarra no iba a solucionar el problema, y también en la apelación que se viene haciendo al embalse de Oteiza. En posteriores colaboraciones (Una cortina de humo..., Tierra Estella y el agua que se nos niega, Un recurso escaso en calidad y cantidad) me extiendo sobre estos temas.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza