Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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PISCINAS O APARCAMIENTOS

Un vecino puede opinar llevado por si interés personal, pero un concejal está obligado a tomar decisiones valorando el interés de la ciudad en su conjunto, no dejándose llevar por circunstancias coyunturales, populistas, o por su interés personal o político. Los concejales deben tener presente que muchas decisiones son irreversibles, y que del acierto o desacierto de las mismas depende el futuro de su pueblo, por lo que no deben tomarse a la ligera. Estella no sería lo que es si sus primeros pobladores no la hubieran dotado de la estructura urbana que, con su trazado regular y sus amplias plazas, ha llegado hasta nosotros con capacidad suficiente. Tampoco sería la misma si a principios del siglo que está finalizando, unos ayuntamientos con visión de futuro no hubieran trazado un paseo de la Inmaculada totalmente desproporcionado para las necesidades de aquellos años. O, más recientemente, si un movimiento popular no hubiera impedido que donde hoy están los cines hubiera habido una colonia de adosados, que, con el tiempo, como una plaga se hubieran extendido por todas las huertas de Los Llanos. Son, todas ellas, decisiones que perduran -y perdurarán- a lo largo de los siglos, como basamento sobre el cual desarrollar la ciudad.

En los últimos años, son poquísimas las obras de las cuales puede decirse algo parecido. Más bien al contrario: en alguna de ellas se ha retrocedido varias décadas, urbanísticamente hablando, y parece que en vez de anticiparse al futuro, o , por lo menos, facilitarlo, se construye en clave de pasado, de retroceso, y destruyendo nuestras posibilidades de desarrollo. No creo que estas consecuencias se busquen deliberadamente, y menos que ese sea el ánimo de unos políticos cuyo ego y vanidad lleva siempre a querer destacar en positivo. Es más bien consecuencia de una miopía, o cortedad de miras, que dominada por la coyuntura es incapaz de ver, o siquiera intuir, las necesidades de la ciudad en un futuro más o menos inmediato. Y este hecho, que con generosidad se puede comprender en ciudadanos que dedican cuatro años de su vida al calvario municipal, es inaceptable en aquellos que repiten y se repiten, y, sobre todo, en unos técnicos que, pendientes vaya a saber usted de qué, están a años luz de quienes les precedieron.

El deseo del concejal de Deportes de que el ciudadano alcance a pié las piscinas, es algo muy a tener en cuenta, pero, se ubiquen donde se ubiquen, siempre será un valor relativo en función de la calle en que se viva. Pero si de ir a pie se trata, observando por donde pasea la gente veremos que Valdelobos es un paraje muchísimo más adecuado que el Cuartel, con la ventaja añadida de que podemos hacer del río una piscina más, y junto a las piscinas se puede ubicar el resto de las instalaciones.

Valdelobos puede ser el lugar más adecuado, pero tampoco desmerece el que se construyan en Valmayor, Oncineda o Ibarra. Otros opinan que también en el Cuartel. Pero de todos esos lugares, el Cuartel es el único en el que se pueden construir los aparcamientos que Estella necesita. Este emplazamiento no tiene alternativa, y del uso que se dé al mismo depende el futuro comercial de la ciudad y, por tanto, gran parte de su desarrollo. Estamos ante la ocasión propicia para demostrar si estamos a la altura de las circunstancias, porque como decía Bonhoeffer, "hay que temer más al necio que al malo".

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza