Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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REINVENTAR NAVARRA

"Debemos reinventar el futuro de la Comunidad Foral y diseñar la Navarra de 2025 (...) como una región de mayor cohesión económica y social, equilibrada territorialmente..." Dichas por Miguel Sanz, son palabras muy bonitas para formar parte de una campaña publicitaria, pero nada más, ya que no se ajustan a las pautas sobre las que se va estructurando la Estrategia Territorial Navarra (ETN).

No se está reinventando Navarra. Aprovechando la directriz de la Comunidad Europea se quiere oficializar la tendencia que desde hace varias décadas se está implantando en nuestra comunidad, dándole un ropaje aparentemente técnico, científico y democrático. Y se está haciendo en contra de la opinión de la mayoría de los navarros, a tenor de lo que dicen las encuestas.

Reinventar Navarra ¿Es necesario reinventar una comunidad que existe desde el siglo octavo, y que ha llegado hasta nuestros días con un más que aceptable éxito? ¿Es necesario que una comunidad que se gloría de sus peculiaridades sociales, políticas e históricas se reinvente a sí misma haciendo tabla rasa de la situación equilibrada y próspera en que ha llegado hasta nuestros días como producto decantado por la historia?

Se nos dice que todo ello es necesario para alcanzar la "sociedad del conocimiento". Si durante las últimas décadas nos hemos dotado de dos universidades modélicas, de dos centros hospitalarios de primerísima categoría, de empresas y sectores técnicamente avanzados e innovadores... ¿Qué "sociedad del conocimiento" puede depender de que Pamplona alcance 80.000 habitantes más a costa del colapso demográfico de una buena parte de Navarra? ¿Cómo se puede alcanzar la "sociedad del conocimiento" sobre el olvido de todo aquello que nos ha legado la historia? En estos tiempos en los que todo el conocimiento del mundo puede llegar hasta nuestros hogares con sólo descolgar el teléfono o encender el ordenador, ¿qué dependencia existe entre la "sociedad del conocimiento" y la posibilidad de que Pamplona aumente un 20% de su población en 25 años?

La ETN no trata tanto de concentrar la población en Pamplona, sino de concentrar en ella el capital y la inversión. Porque un dato hay que tener presente: una mayor concentración humana facilita la existencia de mayores negocios y mayores beneficios. Y si se dijo que el último presidente de los EEUU que mantuvo una relativa independencia del poder económico fue Clinton, ¿podemos pensar que el Gobierno de Navarra representa la excepción de la regla cuando todos conocemos las importantes y transitadas pasarelas que existen entre la gran empresa navarra y la Administración Foral?

Es preocupante que muchos procesos se inicien en Navarra cuando en Centro-Europa se ha constatado su fracaso y se están desarrollando iniciativas para recuperar lo perdido. Tomemos como ejemplo la política de favorecer la implantación de grandes centros comerciales cuando en Francia están de vuelta de ese invento porque han comprobado que destruye el comercio tradicional y con él la ciudad. Pero eso, claro, qué le importa al gran capital cuando, como en las guerras actuales, el mismo que hace negocio destruyendo lo hace reconstruyendo... Como se suele decir, "hacer y deshacer, todo es placer", o... podríamos decir, todo es negocio.

De todos los escenarios estudiados por ETN, el tercero es el que interesa a Tierra Estella y a la Navarra que puede quedar descolgada. Los propios informes de ETN reconocen sus virtudes. En cuanto a sus defectos, no son tales. Preocupa leer que "los recursos se distribuirían de una manera poco eficaz y arriesgada [porque] los pueblos que dependen únicamente de una industria o actividad son numerosos" ¿Significa esa afirmación que la tendencia deseable es que las empresas de esos pueblos, con todos sus trabajadores, se trasladen a Pamplona? ¿No es más correcto que esa dependencia se corrija incentivando la implantación de otras empresas, preferentemente de diferentes sectores productivos?

Como ideal se nos ofrece Escenario II adornado con algunas cintas y flecos que pretenden ocultar la realidad: que sólo se piensa en Pamplona y Tudela. Se nos habla de un "miniarco atlántico" que sólo incluye una pequeña parte de la Navarra atlántica sin especificar si va a tener un centro ni, de tenerlo, dónde va a estar ubicado. Se nos intenta vender una "ciudad-región del valle del Ebro" formada por 265.000 personas, 90.000 de las cuales son los navarros que habitan de Cortes a Viana. Esta región es un disparate cuyo precio es demasiado caro para Estella, ya que se le despoja de parte de sus funciones en beneficio de Calahorra y Logroño, sin apostar, siquiera, por otras poblaciones navarras. Parece que lo único que con ello se pretende es contrarrestar la influencia guipuzcoana y, por ende, vasca que existe en el NO de Navarra y en una parte importante de la población de la cuenca pamplonesa.

Se nos dice que con este escenario la influencia de la ciudad-región pamplonesa alcanzará un radio de 20 kilómetros alrededor de la capital, y que a medio plazo y con medidas tendentes a conseguirlo puede abarcar un radio de unos 50 kilómetros. Hay que decir rotundamente que este escenario no es aceptable para nosotros. Y no lo es, porque el futuro de Estella no puede estar al albur de que las sobras de Pamplona nos lleguen, en su caso, dentro de 20, 30, o más años. Para entonces, gran parte de Tierra Estella será un desierto demográfico, y la ciudad del Ega estará agonizando.

¿Qué hacer, pues, ante este importante reto en el que nos va el ser o no ser? Lo primero, convencernos de que todo depende, fundamentalmente, de lo que hagamos los que formamos parte de la sociedad civil, y que lo que logremos será en contra del deseo del Gobierno de Navarra y de los partidos que nos representan. Debemos, también, convencernos, de que el Ayto. no se va a oponer a esa tendencia. Debemos ser conscientes de que nadamos contra corriente, y de que es necesario cambiar el rumbo de la marea que arrastra a la Administración Navarra y a buena parte de las fuerzas económicas.

En diciembre de 2001 y febrero de 2002 me publicaron en la prensa sendas colaboraciones sobre ETN, que junto a otras varias sobre asuntos relacionados se pueden leer en la web www.javierhermosodemendoza.com. En ellas apunté el riesgo de que todo este tinglado de la ETN se montara para justificar la creación de dos centros asimétricos (Pamplona y Tudela) con olvido del resto de Navarra. Lo que entonces consideré un riesgo hoy es una tendencia que puede convertirse en realidad y a la que debemos oponernos con firmeza. En esos escritos señalé que para lograr un auténtico equilibrio territorial se debe modificar la circunscripción electoral para que se corresponda con la merindad o la comarca. Sé que en estos momentos, después de que en Álava se haya intentado algo parecido, aunque con distinto fin, esta exigencia es inalcanzable. Pero no debe serlo el que en torno a ETN se cree una comisión formada por representantes de todas las comarcas navarras, cuyo dictamen sea vinculante.

Nota: esta colaboración fue publicada en el nº 261 de la revista Calle Mayor.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza