Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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RENUNCIAS EN CADENA

A lo largo del presente año el ayuntamiento ha tenido que renunciar a crear un Centro de Innovación (Vivero) de Empresas; se ha visto obligado a suprimir el Aula de Cerámica del Almudí, con demanda judicial incluida por despido de profesora; las aulas de pintura están en unos locales inadecuados por falta de luz natural; los Juzgados tienen dificultades para encontrar un local que les sirva de sede provisional mientras reforman su sede; el Gustavo de Maeztu tiene parada su ampliación porque la MAM no encuentra local para sus servicios urbanísticos; la propia MAM no halla un edificio "singular" al que poder trasladarse; la Escuela de Música, que incumple las normas de seguridad, está esperando su traslado a un edificio inexistente; la banda de música, Kilkarrak... se tienen que buscar la vida. Si a todo esto hemos tenido que renunciar en un sólo año, ¿nos podemos hacer una idea de las renuncias que en el futuro tendremos que sufrir mientras nuestro ayuntamiento porfía por derribar un edificio -el Cuartel Militar- que puede albergar todo lo anterior y las necesidades que surjan en años venideros? Sólo con trasladar la MAM y los servicios que el Gobierno tiene repartidos por bajeras y pisos llenaríamos casi medio cuartel.


Derribando El Cuartel. Edificio sin madera, de estructura impecable y hecho para durar, con 11.600 m2 aprox. de superficie construída.
Derribando El Cuartel. Edificio sin madera, de estructura impecable y hecho para durar, con 11.600 m2 aprox. de superficie construída.

El pasado martes 25 de septiembre la prensa traía la noticia de que la Escuela Oficial de Idiomas de Pamplona dejará en la calle, por falta de sitio, más de tres mil nuevos estudiantes. ¿Se ha pensado en cuantos pueden ser de nuestra merindad? El jueves de la semana anterior la prensa decía que "la Escuela de Idiomas de Tudela, que cuenta con más de un millar de alumnos, solicitará al Gobierno de Navarra la ampliación de sus actuales instalaciones". Así, zancada a zancada, Tudela, una vez conseguida la escuela de idiomas y la Delegación de la UNED, se dispone a dar un bocado a la Universidad Pública para llevarse facultades universitarias.

No se si las conseguiremos para nuestra ciudad (con este ayuntamiento desde luego que no), pero debemos advertir al Gobierno y a cuantos políticos apoyan la universidad en Tudela, que si el campus único se divide en beneficio exclusivo de la ciudad ribera, Estella tendrá que conseguirlas aunque sea en otro distrito.

En nuestra sufrida ciudad, UPN condicionó su abstención a los Presupuestos del 99 "al compromiso del PSN a trabajar con ellos (?) para conseguir ocho puntos". El primero, "la implantación de una escuela de idiomas para Estella y su merindad". Este punto también figuró en el programa electoral con que Josefina Bozal ganó las elecciones. Es de suponer, tan sobrados de iniciativas como se están mostrando a lo largo de estos años, que tal propuesta contaba con el apoyo del Gobierno y del partido. ¿Qué ha pasado desde entonces para que la hayan olvidado? Tener una escuela de idiomas, o facultades universitarias, no es un asunto baladí: muchas ciudades viven de ello. Donde hay estudiantes hay cultura, comercio, vida en bares y calles, alquiler de viviendas y un largo etcétera. Donde hay estudiantes hay vida y progreso. Donde no los hay, decadencia, empobrecimiento, tristeza, ensimismamiento... ¿Tendremos que renunciar, también, a esa faceta del progreso por falta de locales mientras el ayuntamiento pugna por derribar el Cuartel?

Nos dirán que el edificio está en ruinas. Eso puede llegar a ser cierto en la medida en que el ayuntamiento permite su destrucción a manos de ladrones que roban todo cuanto pueden, y de aquellos que utilizándolo como refugio se calientan haciendo fuego con sus puertas y ventanas. Pero el edificio, que cuando los militares se marcharon estaba impecablemente retejado, está estructuralmente en buenas condiciones, y sólo necesita programas de adaptación al nuevo uso. Los cuales, evidentemente, serán más caros en la medida en que avance el abandono del edificio. Por eso, hay que detener su deterioro, sellándolo, reponiendo canalones y lima hoyas, y retejándolo. Previo acuerdo con el Ejercito.

Nota: esta colaboración se publicó en el nº 223 de Calle Mayor, el 11/10/01. El Cuartel ya no existe. La necesidad de locales es tan grande, que el antiguo frontón, a pesar de estar fuera de ordenación, se ha adaptado, sin seguir los trámites reglamentarios, para diversos usos.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza