Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
INICIO - ARTICULOS - APELLIDO - ESTELLA.com.es - GALERIA DE ARTE - ENLACES - CONTACTO

RESIGNACIÓN, RESIGNACIÓN, RESIGNACIÓN

Con el moro hemos topado. Aunque no sé si el apelativo debo usarlo en plural o en singular, para evitar malentendidos debo aclarar que esto la escribe un judío.

Unos dicen que por esa condición nuestra mercantil y avara (no en balde ocupamos uno de los primeros puestos en Tesoro, Banca y Bolsa). Otros señalan que por franceses (no olvidar que Carlos Martel impidió que los moros se afincaran allende los Pirineos). Hay quién dice que por vascos (grave pecado cuando las nuevas executorias de hidalguía declaran mejor moro que euskadiano). Alguien opina que por navarros viejos (desde Sigmund Freud es bien sabido que no hay mayor placer que matar a los progenitores).



Sea por el motivo que sea (yo creo que por tontos y pardillos), como si fuera una venganza histórica, el moro corellano y los descendientes de los Banu Qasi parece que nos quieren cobrar no sé qué errores históricos y antiguos agravios (con lo bien que estaban en su Alhama ribera cuando sucios amescoanos, berruezos y guesalezcos, espada y cruz en mano les hicieron entrar en vereda, adorar al verdadero Dios, y formar parte de esta Navarra que han acabado por conquistar).

En esta nueva cruzada (más bien reparto de botín) nos las van a hacer pasar canutas. Como en todo ajuste de cuentas, el vencedor reparte mercedes entre los suyos, y para el vencido, ni agua, ni trabajo, ni solaz. Así, cuando hayamos muerto, moros y capitalinos ocuparan el solar de nuestros mayores para su disfrute dominical.

En estas circunstancias, movidos mitad por dejación, mitad por subconsciente, no sé si fruto de acción desesperada o por interiorización local del síndrome de Estocolmo, los estelleses nos hemos entregado en brazos de los cortesanos del gran jefe, tocándonos en suerte una descendiente de los Banu Qasi, recia moza fiterana, que ante cualquier olvido, afrenta o infortunio, repite como en una salmodia: resignación, resignación, resignación.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza