Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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SONDEOS EN URBASA

Si un ciudadano, en su paseo por Urbasa se sale con su coche un solo metro del camino autorizado, se arriesga a una importante multa, pero la empresa que está realizando los sondeos está autorizada a circular con orugas, realizar zanjas, depositar vertidos y explosionar 200 kilogramos diarios de dinamita. Usos, todos ellos, contrarios a los autorizables en la zona, prohibidos por las normas europeas, y otorgados al margen de los cauces autorizables. Todo ello, para explorar la existencia de yacimientos de hidrocarburos que no pueden ser explotados. Nos encontramos ante el absurdo de buscar algo que no puede ser aprovechado, destruyendo en la búsqueda un bien tangible, de gran importancia económica, e insustituible: el acuífero y su reserva de agua.

Este es el resultado más grave de toda esta sinrazón. Están actuando sobre un acuífero kárstico de doble porosidad, formado en un paquete de materiales permeables de entre 800 y 400 metros de profundidad, y constituido por una red de drenaje preferencial que aflora en el nacedero del Urederra, y que se superpone a una matriz rocosa de permeabilidad variable (SEDEC Nº 1) ¿Puede asegurar el departamento de Medio Ambiente que las explosiones no van a desestructurar el acuífero dirigiendo el drenaje hacia otros puntos, o disminuyendo su ya escasa capacidad de regulación? Si se diera este caso, el resultado sería un Urederra con mayores variaciones de caudal y con un menor caudal medio.


Nacedero del río Urederra
Nacedero del río Urederra.

Pero aunque se habla de Urbasa, hay que tener en cuenta que las explosiones se realizan también sobre la zona que alimenta el acuífero de flujo difuso de Loquiz, del que se extrae el agua que nutre casi todos los grifos de la merindad de Estella. Cualquier modificación o contaminación que sufra este acuífero va a tener graves repercusiones para toda una merindad que carece de suministro alternativo.

No puedo comprender el desafortunado e irresponsable comportamiento de Medio Ambiente, a quien pido la inmediata paralización de los sondeos. No se puede afirmar que la empresa deberá restaurar el lugar cuando concluya los trabajos. Se podrá maquillar la afectación sobre la superficie de la sierra, pero es imposible restaurar los daños que sufra el acuífero y los que pueda acarrear sobre la población que de él se nutre.

Nota: esta colaboración fue publicada en Diario de Navarra, el 06/03/01. El 1 de abril, después de presentar una denuncia ante la Policía Foral, Garelur elevó una queja ante la Defensora del Pueblo de Navarra. Medio Ambiente contestó que los terrenos globalmente incluidos en el estudio suponían una superficie muy reducida, y la Defensora del Pueblo contestó un año más tarde, diciendo que si bien la extracción de petróleo y la explotación industrial de esa zona está prohibida, los estudios realizados se ajustaron a la normativa (sic) y no han afectado al medio ambiente.

ARRIBA © 2003-2005 Javier Hermoso de Mendoza