Javier Hermoso de Mendoza
Javier Hermoso de Mendoza
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PARLAMENTO O AYUNTAMIENTO

Hace unos días los concejales socialistas en el Ayuntamiento de Estella dieron una rueda de prensa en la que, fundamentalmente, achacaron la parálisis de nuestro ayuntamiento a que la Alcaldesa atiende sus deberes parlamentarios en detrimento de los municipales. Es normal que Josefina Bozal encuentre más satisfacción en una labor parlamentaria anónima de cuya gestión y resultados no debe dar cuenta y que es más valorada y gratificada por su grupo en la medida en que menos iniciativa demuestre y más vote, que en una gestión municipal para la que no se muestra especialmente capacitada.

No la conozco lo suficiente como para saber si asiste al Parlamento para cobrar las dietas, deslumbrada por el brillo de un dinero que nunca soñó cobrar, o si pone todo su empeño en hacer méritos para que quien corresponda la mantenga en los cargos institucionales y poder promocionarse en los mismos (Ámbito en el que se da el mayor desequilibrio entre ingresos y productividad). Lo cual no resultaría extraño, teniendo en cuenta que desde Rosa López a nuestros días ese ha sido el motivo de cuantos han ocupado la alcaldía y de casi todos los que han aspirado a ella.

Sean o no ciertas las razones aducidas por los socialistas, en mi opinión nada cambiaría si la Sra. Bozal dedicara toda su jornada a la alcaldía. No estamos ante un caso derivado del número de sillones que ocupa; estamos ante un problema de competencia. (Yo, y varias personas con las que he hablado, hemos apreciado escasa capacidad para valorar las propuestas que le hemos hecho) Ella misma, al proponer el nombramiento de un asesor político, nos dio una idea de la capacidad que se atribuye.

Durante la pasada legislatura, Josefina Bozal y sus compañeros regionalistas, en vez de prepararse para asumir la responsabilidad que ahora tienen, se pasaron cuatro años quejándose de que el alcalde no les dejaba ejercer su labor. Que si las comisiones las ponía en horario en el que no podían acudir; que si les negaba información; que si se la ocultaba... Aunque algo de razón había en sus quejas, utilizaron la situación para no tener que poner a prueba su competencia y eludir el examen del elector. Ahora se ve que no tenían ni tienen mejores mimbres para hacer el cesto, a pesar de que cuentan con la colaboración y lealtad de un grupo socialista mas dedicado a corregir los errores de UPN que a ejercer la oposición. Lo cual nos lleva a otro problema: la falta de alternativa.

Nota: esta colaboración se publicó en el nº 212 de Calle Mayor, el 19/04/01

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